La inversión privada tiene el peor dato en décadas, y sin ella, lograr un crecimiento significativo será imposible.
Por: José Manuel Restrepo Abondano
Muchos interpretaron el más reciente dato del ISE (Indicador de Seguimiento de la Actividad Económica) de abril (crecimiento de más del 5%) como motivo para «echar voladores» y celebrar que ahora sí la economía va volando. Sin embargo, se olvidaron del efecto de base estadística (abril de 2023 tuvo el peor desempeño en 2023) y de que estamos comparando «peras con manzanas», debido a los efectos de más días no laborales en abril de 2023.
La conclusión es que, si bien las cifras van a mejorar levemente en los próximos meses, la semilla de la desaceleración sigue vigente: la inversión privada tiene el peor dato en décadas, y sin ella, lograr un crecimiento significativo será imposible. Esto último tuvo dos nuevos datos confirmatorios en el curso de la semana. Por un lado, a marzo de 2024, el cierre de empresas en Colombia aumentó en un 31%, afectando especialmente a los sectores de comida y alojamiento (turismo), salud y empresas artísticas y del entretenimiento (industrias creativas).
Por otro lado, la creación de nuevas empresas en ese mismo primer trimestre tuvo la tasa más baja en cuatro años (contando incluso el año de pandemia), con afectaciones muy fuertes en departamentos como Huila y Santander y en los sectores industriales, comercio y construcción.
Sin perjuicio de que esto alerta una vez más sobre la urgencia de un plan de reactivación, de la mano del sector empresarial, que aún no conocemos, bien vale la pena reflexionar que esto a mediano y largo plazo necesita ajustes también estructurales.
Reivindicar el Valor de Hacer Empresa
Arranquemos por un cambio de mentalidad en nuestra sociedad, reivindicando de nuevo el valor de hacer empresa (micro, pequeña, mediana y grande), en lugar de seguir ese camino absurdo de la estatización y de atacar el valor del mérito de quien emprende, de quien hace empresa, de quien logra resultados, de quien se esfuerza. Nada más injusto e inmoral que desdibujar el mérito para terminar en la tiranía de la mediocridad, según la cual ya no vale el esfuerzo y que es mejor igualar por abajo.
Educación para la Innovación
Además de lo anterior, es urgente replantear los primeros años de la educación, para que tengan más acento en pensamiento creativo e innovador. Debemos desarrollar mejor el espíritu de curiosidad de los niños, ese que más adelante se traduce en creación de empresas. En adición a lo anterior, un llamado de atención y corrección a los maestros cuando en las pruebas PISA acabamos de obtener uno de los peores desempeños en pensamiento creativo de nuestros niños.
Colombia, Tierra de Emprendedores
Esto se vuelve sustantivo porque, a pesar de lo anterior, Colombia sigue creciendo exponencialmente en la creación de startups Tech, con crecimientos anuales promedio en los últimos 20 años del 1.000%. Colombia sigue siendo una tierra natural de emprendedores creativos e innovadores, que creen en el mérito y en el valor del sector privado.
No Perder el Activo del Emprendimiento
Por favor, no perdamos este activo ni en el corto plazo, ni en el largo plazo. De él dependerá soñar con una nación que sea capaz de crecer más del 4% anual en los próximos años, obvio, eso sí y solo sí, dejamos los discursos estatizantes, de populismo y polarización que tanto fastidio tienen por el sector privado.
La inversión privada es esencial para el crecimiento económico de Colombia. Sin ella, enfrentaremos desafíos significativos para lograr un desarrollo sostenido y sostenible. Reivindicar el valor del emprendimiento, reformar la educación para fomentar la innovación y apoyar a nuestros emprendedores son pasos cruciales para asegurar un futuro próspero para nuestro país.















