En medio del escenario electoral, dos investigaciones presentadas recientemente en Bogotá advierten que uno de los principales focos de deterioro democrático en Colombia no se encuentra en una ruptura institucional, sino en el uso y la normalización de un lenguaje político con rasgos autoritarios en la conversación pública.
Los estudios, liderados por Movilizatorio, revelan que, aunque las instituciones formales continúan operando, el lenguaje político cumple hoy un rol clave como señal temprana de desgaste democrático. Este tipo de comunicación modifica progresivamente lo que la ciudadanía considera aceptable en el debate público e influye directamente en la cobertura mediática y la conversación en redes sociales.
El análisis de más de 14,000 tuits de precandidatos durante el periodo preelectoral de 2025 identificó cinco Tácticas Autoritarias Discursivas (TAD) que preparan el terreno para prácticas más autoritarias, incluso cuando no se producen rupturas formales del orden democrático. Estas incluyen la división entre «nosotros y ellos», la instalación de una desconfianza permanente, la reducción de problemas a una lógica de control y castigo, la generación de confusión informativa y la normalización de la violencia en el lenguaje.
Los investigadores advierten que, cuando este tipo de lenguaje se normaliza, el desacuerdo deja de percibirse como parte legítima de la democracia y comienza a interpretarse como una amenaza que debe ser neutralizada. Por ello, llaman a fortalecer una conversación pública más informada y responsable, en la que periodistas, empresas, organizaciones sociales y ciudadanía cuenten con herramientas para identificar a tiempo prácticas discursivas que, sin romper la democracia, pueden debilitarla desde adentro.















