El sector de la construcción en Colombia enfrenta un panorama sombrío para 2025, con una marcada reducción en los subsidios de vivienda y el impacto de medidas de salvaguardia para el acero importado. Según datos de Camacol, el presupuesto para programas de vivienda disminuirá un 39%, pasando de $4,3 billones en 2024 a $2,66 billones en 2025, lo que afectará gravemente la producción de vivienda de interés social (VIS) y el empleo en el país.
Las cifras son contundentes: de los 50.000 subsidios prometidos bajo el programa Mi Casa Ya, solo se adjudicarán 20.500, de los cuales 6.000 ya están preasignados. Este recorte significa una ralentización en el ritmo de inicio de obras, que podría caer por debajo de las 55.000 viviendas sociales, similar a los niveles observados entre 2010 y 2011. Además, se espera una pérdida de 200.000 empleos en el sector de la construcción, afectando principalmente a los trabajadores más vulnerables.
El impacto en el empleo es devastador. En agosto de 2023, la construcción lideró la pérdida de puestos de trabajo con 84.000 plazas, de las cuales 79.000 correspondían al segmento de vivienda. Los más afectados fueron obreros, oficiales y operarios, que representaron el 59% de los despidos. Este escenario no solo afecta a las familias de menores ingresos, sino que también amenaza la estabilidad de uno de los motores económicos clave del país.
Recomendaciones clave para los empresarios:
- Diversificación de Proveedores y Materiales: Ante las nuevas barreras arancelarias al acero importado, los constructores deben buscar proveedores alternativos y explorar el uso de materiales más sostenibles y locales. Esto mitigará los efectos de las restricciones comerciales y contribuirá a la reducción de costos en proyectos de vivienda.
- Ajuste Estratégico de Proyectos: Con la disminución de subsidios, es crucial revaluar los proyectos de vivienda de interés social. Identificar zonas con mayor demanda, optimizar procesos constructivos y gestionar mejor los recursos permitirá sobrellevar los retos financieros y laborales que enfrenta el sector.
- Impulsar la Innovación en el Sector: Apostar por la digitalización y la implementación de nuevas tecnologías, como la construcción modular y la prefabricación, ayudará a reducir tiempos de ejecución y costos operativos. Esto es especialmente relevante en un contexto de menor disponibilidad de financiamiento y presión por mantener el empleo.
El sector de la construcción tiene la capacidad de impulsar la economía, pero es urgente que tanto el Gobierno como los empresarios tomen medidas inmediatas para proteger el empleo y garantizar que el acceso a la vivienda no se convierta en un lujo inalcanzable.















