By Carlos Amaya
Fedepalma estima que la producción anual de aceite de palma alto oleico alcanzará aproximadamente 400.000 toneladas, según lo anunció el presidente del gremio, Nicolás Pérez Marulanda, en el 4to. Taller de Aceite Oleico. Este evento es un preámbulo a la edición No. 52 del Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, que se realiza en Bucaramanga.
Según cifras del gremio, el área sembrada con este tipo de aceite, extraído de la palma híbrida OxG (cruce de los cultivares Elaeis guineensis y Elaeis oleífera), ha crecido constantemente en el país. Actualmente, más de 110.000 hectáreas están registradas, representando el 18% del área total sembrada en palma de aceite en Colombia. De esta área sembrada, más del 75% está en producción.
Por regiones, Pérez Marulanda destacó que el 43% del área sembrada en OxG se encuentra en la Zona Oriental; el 27% en la Zona Central; el 19% en la Zona Suroccidental; y el 11% en la Zona Norte. Además, en regiones como Tumaco y Urabá, el 100% del área sembrada corresponde a este tipo de cultivo, permitiendo explorar su potencial en diferentes aspectos de la cadena de producción.
“El desarrollo de este cultivar ha requerido un esfuerzo conjunto entre las empresas palmicultoras, Cenipalma y Fedepalma, superando retos significativos en el cultivo, el procesamiento y la identificación de usos”, afirmó Pérez Marulanda.
El directivo resaltó que Cenipalma, junto con las empresas palmicultoras del país, lidera investigaciones en áreas como la nutrición, manejo del agua, plagas y enfermedades, polinización asistida, el punto óptimo de cosecha y el procesamiento. Estas investigaciones han permitido definir protocolos específicos tanto para la plantación como para las plantas de beneficio, optimizando labores y maximizando el potencial de este tipo de cultivo.
Las oportunidades
Durante el taller, que contó con la presencia de palmicultores de Ecuador y otros países de la región, se destacaron las oportunidades de generar valor a partir del cultivar OxG. Entre estas oportunidades se incluyen una mayor producción y estabilidad de racimos, optimizando la logística; su alto contenido de ácido oleico y fitonutrientes, permitiendo su uso en diversas industrias; y una mayor producción de biogás en plantas extractoras, lo que reduce la huella de carbono y mejora la eficiencia energética.
Por último, Pérez Marulanda destacó que este cultivo ha traído esperanza, especialmente en regiones afectadas por la pudrición del cogollo, que ha causado importantes pérdidas económicas.
“El objetivo es abordar la situación actual de este producto y las acciones a las que debemos apostarle para diferenciarlo en el mercado nacional e internacional, ya que es reconocido como uno de los aceites más versátiles, tanto para la industria como para el consumo humano”, concluyó.















