La industria licorera colombiana está viviendo una transformación notable. Lejos de enfocarse únicamente en la venta de bebidas alcohólicas, las empresas del sector, como la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) y la Industria Licorera de Caldas (ILC), están apostando por vender experiencias de entretenimiento.
Esteban Ramos Maya, gerente de la FLA, y Diego Angelillis Quiceno, gerente general de la ILC, coinciden en que el enfoque actual va más allá de comercializar licor. La industria está íntimamente ligada a eventos masivos y al creciente sector del entretenimiento, que ha impulsado un aumento en el consumo de estas bebidas, sobre todo después de la pandemia.
A pesar de los desafíos económicos, el sector del entretenimiento ha mostrado un crecimiento sostenido, registrando un aumento del 9,8% en ingresos según el Dane en 2024. Esto no solo ha beneficiado a la industria de los eventos, sino que ha creado una sinergia positiva para las licoreras que ven cómo la demanda de aguardiente, ron y otras bebidas alcohólicas sigue en ascenso.
Los datos de la FLA reflejan un aumento del 41% en utilidades operativas durante el primer semestre del año, impulsado por el éxito del Aguardiente 24° sin azúcar, el primer licor de Suramérica con certificación de Carbono Neutro. En paralelo, la ILC ha registrado un crecimiento del 25,2% en sus utilidades netas, destacándose en el mercado con el Ron Viejo de Caldas y el Aguardiente Amarillo, productos que siguen capturando la preferencia de los consumidores.
¿Qué hay detrás de este éxito?
Los consumidores no solo buscan una bebida, buscan experiencias, momentos y entretenimiento. Esta tendencia ha permitido que las licoreras colombianas mantengan su estabilidad en ventas, incluso frente a la desaceleración económica, con una demanda que responde a la oferta de eventos y espectáculos en todo el país.
El desafío ahora es conquistar nuevos mercados, tanto en el ámbito nacional como internacional. Mientras la FLA ya tiene presencia en 42 países, la ILC busca aumentar su participación directa en el exterior, con expectativas de alcanzar US$5 millones en ingresos por exportaciones para finales de 2024.
En definitiva, el entretenimiento y la cultura del ocio están liderando el cambio en el consumo de bebidas alcohólicas en Colombia, y las licoreras han entendido que la clave del éxito está en vender mucho más que solo licor.
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