Las perspectivas para América Latina son radiantes, ya que tiene una enorme oportunidad de capitalizar la fragilidad geopolítica mundial y desempeñar un papel clave en la inevitable transición digital y climática. Hemos enfatizado ambas áreas tanto en nuestras “Perspectivas 2024. El reajuste de las tasas: Reconfiguración de la inversión” como en nuestras recientes “Perspectivas de mitad de año 2024. Una economía fuerte en un entorno frágil”. En estas publicaciones discutimos los beneficios del nearshoring, especialmente para México, y el rol que puede jugar la región en el suministro de minerales críticos clave para la evolución de las fuentes energéticas más limpias y las necesidades de infraestructura resultantes de la creciente demanda de energía y electricidad, especialmente por parte de los centros de datos de inteligencia artificial (IA).
Desempeño de los Mercados Emergentes en 2024
Sin embargo, independientemente de los vientos de cola estructurales, este año los inversionistas que miran hacia los mercados emergentes, y en concreto, América Latina, han adoptado un enfoque más matizado. En lo que va de 2024, los flujos hacia los mercados emergentes se sitúan en -6,1 mil millones de dólares, frente a los 36,5 mil millones de dólares a finales de junio de 2023. Por su parte, América Latina ha registrado salidas de capital por el orden de 2,6 mil millones de dólares, en comparación con 841 millones de dólares en entradas a finales de junio de 2023.
En cuanto al desempeño del mercado de acciones, las acciones latinoamericanas han caído cerca de 20% y se han ubicado casi 30 puntos porcentuales por debajo de los mercados globales, lo que refleja un marcado contraste con el desempeño superior de 5 puntos porcentuales registrado en 2023. En promedio, las monedas latinoamericanas han bajado un 7%, mientras que el dólar estadounidense se ha apreciado un 3,7%, según el Índice del Dólar (USDX). Los diferenciales de los bonos han aumentado 68 puntos básicos, lo que compensa con creces la compresión de 57 puntos básicos de la que disfrutó la región en 2023.
Desempeño del Mercado de Acciones y Monedas en América Latina
Desempeño del EMBIG América Latina y MSCI América Latina:
- Acciones Latinoamericanas: -20% en 2024
- Mercados Globales: -30 puntos porcentuales respecto a Latinoamérica
- Salidas de Capital: -2,6 mil millones de dólares en 2024
Factores Clave y Oportunidades de Crecimiento
¿Se han rendido los inversionistas con América Latina? En nuestra opinión, están asignando riesgos con cautela, dada la incertidumbre en torno a las tasas estadounidenses. Será difícil volver a invertir en los mercados latinoamericanos hasta que haya una mayor visibilidad y convicción de que la Reserva Federal iniciará los recortes. Según las recientes directrices del banco central de EE.UU., en diciembre se produciría un recorte de 25 puntos básicos, aunque gran parte de ello dependerá de la evolución de la inflación y la resiliencia de la economía y el mercado laboral estadounidense.
Proyecciones para el Crecimiento Económico
- Crecimiento de América Latina: Se espera que el crecimiento de América Latina se acelere significativamente en 2025. Según estimaciones del banco de inversión, el consumo seguirá bien respaldado por mercados laborales fuertes y ajustados, así como por balances saneados. Se prevé que la inflación retroceda y vuelva al rango objetivo en 2025, impulsando el ingreso disponible de los consumidores.
- Inflación: Nuestros economistas creen que los principales bancos centrales de la región deben disminuir al menos 550 puntos básicos, lo que implicará un importante viento de cola tanto para la economía como para los mercados. Las tasas más bajas también actuarán como un fuerte empuje para la recalificación múltiple de las acciones.
Desafíos Políticos y Fiscales
A pesar de lo anterior, las monedas latinoamericanas se han depreciado fuertemente, impulsadas por la incertidumbre política y fiscal. Las preocupaciones fiscales siguen siendo motivo de preocupación para América Latina. Se espera que el saldo fiscal general mejore para finales de 2025, pero esto se verá parcialmente compensado por el deterioro de los términos de intercambio, especialmente en Colombia y México.
A pesar de los desafíos, las perspectivas para América Latina son alentadoras. Se espera que la región pueda capitalizar oportunidades únicas, especialmente en el contexto de una cartera global bien diversificada. Sin embargo, es esencial que los inversionistas sigan considerando los riesgos asociados con la volatilidad de las monedas y la incertidumbre política. En resumen, América Latina debería ser una asignación clave en cualquier cartera global, destacando sectores como la energía limpia, el nearshoring y la tecnología, que están destinados a jugar un papel crucial en el crecimiento futuro de la región.















