La fintech colombiana Mono, fundada en 2020 por Salomón Zarruk, Juan Camilo Póveda, Sebastián Ortiz y José Tomás Lobo, ha experimentado una transformación significativa en su modelo de negocio. Originalmente, Mono tenía la intención de convertirse en un neobanco para empresas. Sin embargo, tras enfrentar una serie de desafíos operativos y regulatorios, la empresa ha decidido dejar atrás esa visión para enfocarse en algo mucho más ambicioso: convertirse en un proveedor de infraestructura fintech.
La historia detrás del cambio
La transición no fue una decisión fácil, pero fue necesaria. Inicialmente, Mono ofrecía cuentas bancarias empresariales, lo que les permitió crecer de manera sostenida en sus primeros años. Sin embargo, varios obstáculos comenzaron a surgir. La incapacidad de procesar transferencias internacionales a través de la red SWIFT, el no poder gestionar pagos de impuestos a través de instituciones financieras no bancarias de categoría Triple A y la fuerte competencia de los bancos tradicionales que ofrecían transferencias gratuitas en tiempo real, comenzaron a frenar el crecimiento de la fintech.
“Nos preguntábamos si estábamos avanzando demasiado lento o si simplemente no habíamos encontrado el camino correcto”, comenta Salomón Zarruk, cofundador y CEO de Mono.
El cambio de enfoque surgió de manera orgánica, impulsado por las necesidades de los clientes y el mercado. En lugar de seguir apostando por abrir nuevas cuentas bancarias, Mono comenzó a enfocarse en ofrecer infraestructura financiera especializada a empresas de sectores como transporte, comercio electrónico y dropshipping. Estas compañías buscaban lanzar productos financieros como billeteras digitales, tarjetas Visa y sistemas de transferencia, pero sin la necesidad de desarrollar la tecnología desde cero.
Impacto del cambio en los ingresos y crecimiento
La transformación del modelo de negocio ha resultado en un éxito rotundo para Mono. Apenas tres meses después del cambio, la empresa logró triplicar sus ingresos. Según Sebastián Ortiz, CTO y cofundador, “a los tres meses del cambio, ya habíamos triplicado nuestros ingresos”. Este crecimiento meteórico ha llevado a la fintech a reportar un aumento del 1.600% en sus operaciones, y ahora se encuentran cerca del punto de equilibrio financiero.
Esta rápida escalada no solo demuestra que el cambio fue la decisión correcta, sino que Mono ha logrado ganarse la confianza de sus inversionistas. La empresa ha recaudado hasta la fecha US$7 millones de inversionistas, incluyendo a la prestigiosa aceleradora Y Combinator. El respaldo financiero ha sido fundamental para ejecutar el nuevo enfoque y acelerar el crecimiento.
“Los inversionistas creen en nuestra capacidad de encontrar la tracción en el mercado. Invirtieron en nuestras habilidades para identificar oportunidades de negocio y ahora estamos en camino al punto de equilibrio”, afirma Zarruk.
Sectores impactados por la infraestructura de Mono
Mono ha encontrado su nicho en sectores que necesitan integrar soluciones financieras a sus modelos operativos sin desarrollar infraestructura propia. Empresas de transporte, comercio electrónico y dropshipping son algunas de las industrias que han adoptado la oferta de la fintech.
Una de las principales ventajas de esta nueva estrategia es la capacidad de ofrecer productos personalizados. Por ejemplo, una empresa que desee lanzar su propia tarjeta de débito con restricciones en ciertos comercios, como supermercados o tiendas específicas, puede hacerlo fácilmente utilizando las APIs de Mono.
Este tipo de flexibilidad ha sido un atractivo clave para las empresas que desean integrar soluciones financieras a sus operaciones de manera eficiente. “Permitir que empresas tradicionales conecten sus saldos virtuales con el mundo real, habilitándoles realizar gastos con tarjetas sin desarrollar infraestructura tecnológica interna, es parte de nuestra propuesta de valor”, explica Ortiz.
Perspectivas futuras y expansión
Con el nuevo modelo, Mono no solo ha afianzado su presencia en Colombia, sino que también mira hacia la expansión internacional. Los planes inmediatos incluyen incursionar en mercados como México y Perú, donde la demanda de infraestructura fintech sigue en aumento.
El éxito de Mono en su mercado local, junto con la confianza de sus inversionistas y el potencial de crecimiento en otras regiones de Latinoamérica, coloca a esta fintech en una posición privilegiada para liderar la transformación de la industria financiera en la región.
El cambio de enfoque de Mono, al pasar de neobanco a proveedor de infraestructura fintech, ha demostrado ser una decisión acertada, con resultados sobresalientes en ingresos, crecimiento y proyección. La fintech continúa su ascenso, ahora con un modelo de negocio que no solo les permite crecer de manera rápida, sino también impactar positivamente en múltiples sectores industriales.















